Survivor Series 2021: WWE es su propio enemigo

El cuarto mayor evento de la empresa no tuvo construcción y contradijo sus historias.

Bobby Lashley fue derrotado en dos ocasiones por Big E, la segunda de ellas de forma limpia; posteriormente, Big E, campeón de WWE, perdió limpiamente contra Roman Reigns, campeón universal.


Hasta aquí, la lógica de World Wrestling Entertainment (WWE) no tiene agujeros; sin embargo, en Survivor Series 2021 Bobby Lashley venció en segundos a Xavier Woods, a quien Roman Reigns no pudo vencer limpiamente.


La coherencia en las rivalidades es una de las principales debilidades de la empresa de Vince McMahon, lo que lleva a sus súperestrellas a perder su credibilidad y tener que reconstruir su reputación constantemente. Se ven afectados por su manejo creativo.

Survivor Series 2021 demostró que el mayor enemigo de WWE es la propia WWE, ya que no sólo falta a las normas que los propios creativos establecieron, sino que también muestran desinterés en su propio producto, tomando decisiones aleatorias.


El cuarto evento más importante de la compañía sólo construyó dos de los siete encuentros programados. El resto fue armado con dos semanas de antelación, sin un rumbo fijo para la mayoría de los luchadores, aunque dieron una muestra de su futuro.


En este sentido, la mejor lucha de la noche fue el combate tradicional de 5 vs 5 varonil, en el que la sorpresa fue Jeff Hardy, el último sobreviviente de SmackDown, quien estuvo a punto de derrotar al sole survivor: Seth Rollins.

El bookeo del combate incluyó traiciones, como la de Kevin Owens, careos personales como el de Drew McIntyre y Bobby Lashley, underdogs como el enigma carismático o Austin Theory, sin dejar de lado el drama con la historia entre Hardy y Sheamus.


Caso contrario a la lucha femenina, en la que las retadoras a los títulos de RAW y SmackDown fueron eliminadas pronto en la justa. Tal fue el caso de Toni Storm y Liv Morgan, además que que Shotzi Blackheart sigue perdida con su turn heel.


Por su parte, Charlotte Flair y Becky Lynch superaron las expectativas con una lucha con tintes personales, pero que no dejó de ser un combate formal. El punto débil de este match fue el final: un paquetito con trampa para proteger la credibilidad de ambas.

Dichos sucesos no explican por qué WWE es su propio y máximo enemigo, siendo que la muestra clara es la suma de los resultados, ya que SmackDown sólo ganó dos de los siete combates entre marcas con Roman Reigns y Shinsuke Nakamura.


En una nueva muestra de desprecio a All Elite Wrestling (AEW), los ejecutivos de la “W” decidieron regresar el prestigio y el público a RAW, una marca que vio una caída significativa en el último año, siendo rebasada por AEW Dynamite.


El problema es que para posicionar al show rojo, Vince McMahon decidió enterrar a la marca azul, la cual compite directamente con AEW Rampage. Con un marcador contundente de 5-2, SmackDown volvió a ser la marca B de WWE.

La empresa número uno de pro-Wrestling no está tomando en serio a la competencia, despidiendo a sus empleados cada mes, descuidando al producto que compite directamente con Tony Khan y jugando con su público.


A lo largo del programa, y en el Road to Survivor Series se celebró la carrera de The Rock e incluso se hizo alusión a la última película de Dwayne Johnson, insinuando un “inminente” regreso de la máxima estrella de la Attitude Era.


El gancho de WWE para mantener a un público desinteresado por un evento espontáneo fue la posibilidad de que Johnson apareciera finalmente para hacer frente a Roman Reigns. El pasado es la máxima virtud de la empresa y, en ocasiones, se aprovecha de esto.

Roman Reigns venció a Big E y se mantiene como la máxima figura de la empresa y, ante la ausencia de Kenny Omega en AEW por una lesión grave, tiene la posibilidad de ser el mejor luchador del mundo, pero WWE debe mantener el foco en el jefe tribal.


Ya sea The Rock o Brock Lesnar, el líder de la familia Anoai debe mantener todo su prestigio al menos hasta Wrestlemania 38, por lo que debe vencer limpiamente a Xavier Woods, alejarse de The New Day y darle paso a nuevos rivales.


Con la destacada participación de Jeff Hardy, este podría aprovechar para volverse heel, traer al personaje de Willow, como se ha insinuado últimamente, y tener una última corrida titular. Esto alegraría a la fanaticada y le daría un aire fresco a SmackDown.

La Logia Deportiva auguró una victoria apretada por parte de RAW, pues nunca se vio venir una abrumadora ventaja de la marca roja. En momentos en los que exempleados de WWE llaman a la rebelión, la empresa no debería relajarse ni tomar decisiones a la ligera.


Los fans comienzan a cuestionar a McMahon y, como respuesta, este último desprestigia a su marca principal, juega con los fanáticos y, para colmo, este podría ser el último pay-per-view del año.


El camino a Wrestlemania está a la vuelta de la esquina y no parece existir un rumbo fijo para el producto, se insinúan algunos planes, se tiran otros a la basura, y lo que parece inminente es la salida de más luchadores, como la de Kevin Owens o la de un AJ Styles perdido en batallas reales sin sentido. WWE es su propio enemigo.



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