La llamada de Suárez a Koeman y su victoria con el Atlético

Victoria 2-0 de los rojiblancos locales ante un Barcelona sin ideas.

El gol de toque charrúa cayó al minuto 44, frente al equipo al que representó por años, tiene un trasfondo más allá de aportar al triunfo con el Atleti. Suárez no vivió historia sencilla en Barcelona, incluso días previos al enfrentamiento, confesó sentir dolor por la situación que atraviesan los blaugranas, independiente del trato personal 'para el olvido' que experimentó en sus últimos meses, bajo la dirección del técnico neerlandés.


Fue de las expresiones iniciales del delantero, en entrevista concedida a Sport, antes de que llegara el día hoy, en que se disputó el enfrentamiento más esperado de la jornada como parte de La Liga.

Más allá de los antecedentes guardados en el pasado, explicativos frente a la rivalidad madrileña-culé, se remarcó el traspaso de dos ex jugadores, que en su momento, quedaron atados al eslabón esencial que manejaba el último Barça 'competitivo'.

Ahora, del lado de Simeone, tanto Suárez como el regreso de la estrella francesa, Antoine Griezmann, se vivió un encuentro con el sabor extra que implica demostrar la calidad que ambos entregan, a la fecha, dentro del terreno de juego, para ojos del mundo entero.

Tanto Griezmann como el uruguayo, siguen con marca de goleo, constante y clarificada al mayor porcentaje, luego de cambiarse la camiseta azulgrana.

Se hizo notar recién iniciadas las acciones, en un Wanda Metropolitano que no paró de vitorear y cobrar vida propia, tras las dos anotaciones y la motivación que incitó el timonel de los colchoneros; sin mayor esfuerzo, el balón pasó del contudente João, a encontrarse con Luis Suárez, que, entre una ola de desorden defensivo barcelonés, dió pase directo a Lemar, para marcar el primero, lo suficiente para firmar el desequilibrio que brillaría con intensidad hasta mitad de la segunda parte.

Tras un contragolpe fallido, la persistencia del '9' y el soporte fluído de un mediocampo colocado al máximo ajuste, llegó la primera y definitiva anotación de Luis, oficialmente en contra del Barcelona. Originada de otra complicidad natural entre João y Thomas Lemar, el ariete se encaminó, contorneó la defensa de su ex escuadra y sacudió las redes protegidas por Ter Stegen.

Segundos sin dar crédito al acontecimiento de reivindicación, Suárez recorrió la cancha de su casa como jugador del Atlético, con semblante parcial, deteniéndose por un instante para pedir disculpas hacia la tribuna.


Aunque luego de tal acción, finalizó con una seña de 'telefonazo', lo que todos adjudicaron a la forma en que Ronald Koeman le despidió del conjunto catalán, la temporada pasada, por "no estar dentro de sus planes". Tras la euforia del pitazo final y bardas que continuaron de alentadoras hasta el minuto cero, se preguntó al 'pistolero', si el gesto iba directo a quien le despidió de tal forma, pero se negó, dando lugar a la idea de ser llamado por aquellos que saben que conserva el mismo número.

Actualmente, sus declaraciones de 'no guardar rencor' a la institución de Laporta, pero ser consciente de lo esencial de mantener la línea que él conservó dentro del Barça, hablan de un goleador que, por mucha estima que tiene a su equipo pasado, es consciente de lo que le aportó: nada menos de 20 goles por temporada, y un total de 97 asistencias en sus 238 partidos, como culé.


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