Jon Moxley: La interminable historia de luchadores y adicciones

El luchador también conocido como Dean Ambrose irá a rehabilitación y estará fuera de acción por tiempo indefinido.

Las gradas llenas, los fuegos artificiales en el inicio de los shows en vivo, las despedidas honrosas y las victorias memorables son sólo las muestras tangibles de la alegría que genera un deporte espectáculo como el pro-wrestling.


Las sonrisas y los triunfos son sólo un fragmento de todo lo que esconde el monstruo inmenso del ring. Series documentales como The Dark Side of the Ring han mostrado por años los excesos de un deporte más exigente y peligroso de lo que parece.


Como muestra de ello, el cabecilla de All Elite Wrestling (AEW), Tony Kahn, informó que Jon Moxley se someterá a rehabilitación para tratar su alcoholismo, lo que lo dejará fuera de los cuadriláteros por tiempo indefinido.


Ojalá este fuera el único caso de adicciones alrededor de la lucha libre estadounidense; sin embargo, casos como el del otrora Dean Ambrose sobran y, por la experiencia, se sabe que se deben a múltiples factores:


  • La Encefalopatía Traumática Crónica (ETC), una degeneración cerebral provocada por los golpes a la cabeza.

  • La presión por los itinerarios abrumadores en empresas como World Wrestling Entertainment (WWE).

  • El dolor causado por los spots protagonizados por las superestrellas, particularmente los luchadores extremos.


A lo largo de los últimos 30 años se han presentado diversos casos de adicciones como el de Eddie Guerrero, quien también fue llevado a rehabilitación, aunque se sabe que sufría de problemas cardíacos, lo que lo habría llevado a consumir.

En otro caso de consumo de sustancias adictivas en el pro-wrestling está Jeff Hardy, quien reconoció su adicción y admitió hacerlo para aliviar el dolor que se exacerbó con el paso de su carrera tras decenas de movimientos arriesgados que dañaron su cuerpo.


“Vivir día a día ha sido muy importante para mí, y pienso que es una gran manera de vivir, incluso más allá de rehabilitaciones. Uno nunca sabe lo que nos deparará el futuro (...) No puedo recaer de nuevo, no puedo estropearlo de nuevo. Si lo hago, estoy acabado”.

Debido al consumo de sustancias relajantes, TNA vio uno de los momentos más bochornosos de su historia en Victory Road 2011 cuando el enigma carismático salió al ring en estado inconveniente, causando la cancelación del main event del pay-per-view.

Para evitar que esto suceda, además de situaciones como la de Chris Benoitt, empresas como WWE han emitido regulaciones para los golpes a la cabeza con objetos tales como sillas o escaleras; sin embargo, estos problemas no se han detenido.


Es impreciso señalar una causa para el alcoholismo de Jon Moxley, pues los calendarios de AEW son reconocidos por ser considerablemente más laxos; no obstante, los luchadores son seres humanos y las adicciones se pueden presentar por múltiples razones.


La decisión de la empresa en la que trabaja es la correcta: alejar a la persona del negocio para atender sus problemas, hacerlo público para evitar especulaciones innecesarias y brindar su apoyo al trabajador en todo el proceso.

Esta respuesta es contraria a la supuesta reacción de Vince McMahon ante el presunto cuadro de depresión por parte de Bray Wyatt, lo que derivó en su despido de la empresa, así como la ausencia prolongada por parte de The Fiend.


El negocio de la lucha libre sigue enfrentándose a los problemas de adicción de sus principales representantes, continúan en búsqueda de protocolos no perjudiciales para que el luchador pueda seguir con su carrera en cuanto regrese a la acción.


Dean Ambrose / Jon Moxley fue el segundo campeón mundial de AEW y fue el fichaje más sonado de la empresa cuando recién inició. Asimismo, es un excampeón de WWE y miembro de The Shield, uno de los stables más reconocidos de la época moderna.


En La Logia Deportiva esperamos su regreso al ring, deseándole el mejor proceso de rehabilitación.



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