El ilusionismo de Pumas, la Liga MX y los medios deportivos

La llegada del equipo universitario a las semifinales de la liga mexicana debe verse desde otra perspectiva.

Los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fueron eliminados en las semifinales del Grita México 2021, dando a Atlas su primera final en 22 años, en la cual el cuadro jalisciense buscará cortar una sequía de 70 años sin título.


En cuanto sonó el silbato del árbitro central, los medios de comunicación digital, tales como Juanfutbol, aprovecharon la narrativa de un penal dudoso a favor de los universitarios que podría haber cambiado el rumbo de la eliminatoria.


Múltiples aficionados del club del Pedregal vieron sustentada su frustración y atribuyeron el resultado final a una decisión arbitral; sin embargo, es pertinente revisar el desarrollo del juego para entender si esto es cierto o no.

Remates totales:

  • Atlas: 18

  • Pumas: 7

Remates a puerta:

  • Atlas: 5

  • Pumas: 2

Posesión:

  • Atlas: 40%

  • Pumas: 60%

Aún con menos posesión, Atlas marcó la tendencia de un juego salvado por Alfredo Talavera y comprometido por fallas clave de jugadores como Julio Furch, quien tuvo una actuación destacada en la ida y la vuelta.

La Academia no sólo es el segundo lugar de la tabla general y recibirá la final de vuelta en el Estadio Jalisco, sino que superó ampliamente al cuadro universitario en Guadalajara y en Ciudad Universitaria.


Pumas superó consecutivamente a Cruz Azul, Toluca y América, tres equipos que ganaron tres, dos y ninguno de sus últimos cinco juegos respectivamente. Sin contar que el nivel de juego en general de los tres clubes se quedó corto con respecto al torneo anterior.


El equipo de Andrés Lillini remontó a un Cruz Azul que, aún fallando múltiples oportunidades claras, le anotó tres goles; y venció a un Toluca que ganó uno de sus últimos nueve juegos. Esas victorias fueron magnificadas por los medios como si hubieran vencido a candidatos al título. Cuando se enfrentaron a un aspirante serio, la realidad llegó.

La victoria ante América maquilló varias realidades:


  1. Pumas sólo ganó cinco de sus 17 encuentros y calificó a la Liguilla en el onceavo lugar de la tabla general.

  2. La Liga MX permite que un equipo con el 29.41 por ciento de efectividad compita por el campeonato.

  3. Los medios de comunicación escriben de lo que conviene comercialmente, no analizan el juego.

En cuanto Pumas calificó a la semifinal contra Atlas, los medios deportivos se lanzaron con todos sus recursos a expresar que de esta llave saldría el campeón. A pesar de que Tigres y León tuvieron un mejor desempeño en el torneo y tienen una plantilla más valiosa.


Desde el inicio del repechaje, La Logia Deportiva se atrevió a analizar las estadísticas de los doce equipos implicados y se llegó a la conclusión de que el campeón se encontraba entre Tigres y León.


Incluso un servidor aseguró que Pumas no tenía argumentos para ser campeón, pero no se le podía descartar por la naturaleza de la competencia y por la inercia mediática que existía ante un equipo que perdió el 35 por ciento de sus juegos.

Pumas nunca fue candidato, nunca compitió directamente contra un Atlas dominante, nunca demostró tener argumentos para ser campeón, sino que aprovechó las carencias de rivales disminuidos. Cuando se encontró a un equipo ordenado y con conciencia de juego, el cuadro auriazul quedó exhibido.


Dos semifinales en un año no deben eclipsar la realidad: en los últimos dos torneos, la UNAM terminó en el lugar 15 y 11 respectivamente. Las contrataciones vienen de divisiones inferiores extranjeras y no hay inversión.


Si Pumas llegó a Semifinales fue por el sistema de competencia displicente, adornado por los medios que dicen lo que el aficionado mayoritario quiere oír para que le siga comprando su producto. No hay crítica, no hay reflexión y no hay seriedad en el análisis deportivo.

Aunque hay un lado amable: desde la instauración del repechaje, el campeón ha sido el líder de la competencia y en esta ocasión saldrá del segundo o tercer lugar. Paradójicamente, este sistema ha fomentado que los equipos más regulares sí puedan ser campeones.


Es por eso que Pumas nunca fue más que un espejismo. Se aplaude la fidelidad a sus valores institucionales, pero eso no será suficiente en un deporte cambiante. Más que la raza, deben hablar los directivos y los aficionados, quienes deberán ser más críticos.


Atlas es justo finalista, eso no es una ilusión. Aunque siendo Pumas un equipo grande, ¿hay algo de lo que estar orgulloso?



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