Cuando despertó, CM Punk ya estaba ahí

Chicago rió y lloró al ver el regreso de aquel que prometió salvarlos.


Cual mito de Sísifo, las mal llamadas “Viudas de Punk” pasaron siete años siendo alquimistas, sacando oro de las grises piedras, levantando las rocas pesadas para volver a verlas caer al día siguiente. Añoraron el regreso del mesías, lo cual nunca sucedía.


El aficionado del pro-wrestling volteaba la mirada a Chicago cada vez que un show se hacía ahí y deseaban el regreso de un tal CM Punk, reactivaban su suscripción a WWE Network sólo para ver un Royal Rumble en el que el número 30 nunca fue Phill Brooks.



El hombre se alejó del ring tanto como pudo, pero el ring nunca se olvidó de él. El sujeto se dedicó a un tipo diferente de peleas, pero esa jaula le dio la espalda muy pronto; quiso hacer películas, pero se estrenaron con una demora de tres años en plataformas digitales.


Quiso ser una persona normal, sin saber que esa nunca fue una opción para él. La lucha libre, la cual lo tenía enfermo, lo llamó a su puerta una y otra vez. Era cuestión de tiempo para que se diera cuenta de que su lugar en el mundo estaba ahí, justo frente a su nariz.



Poco podía hacer el niño de Illinois para rechazar el destino que estaba escrito para él. Las luces se apagaron, los cánticos aumentaron y en segundos las esperanzas dejaron de existir, pues dieron paso al júbilo de quienes pensaron que nunca pasaría.


Pasó. Como lo soñamos muchas veces, la oscuridad dio paso a una canción que extrañábamos escuchar. Cult of Personality se volvió la música de fondo para las ovaciones que provocaron un microsismo en el estado natal del mejor del mundo.



El momento que nadie creía posible, pero que todos esperaban, sucedió y en unos minutos cambió todo. Se arrodilló como cuando recitó la legendaria pipe bomb, se abalanzó a abrazar a sus fieles seguidores y dio un dato aparentemente impreciso, pero contundente.


“En 2005 dejé la industria de la lucha libre profesional cuando salí de Ring of Honor”, dijo el hombre que dejó de ser Phill Brooks. En una sola frase definió el futuro para una industria que lo esperaba. Negó su pasado en WWE, pues para él eso ya no existe.



Con una promo convirtió a All Elite Wrestling (AEW) en la competencia que Vince McMahon no tenía desde la muerte de WCW; sin darse cuenta, WWE perdió parte de la mitología que la mantenía viva y hacía que los consumidores perdonaran la baja calidad.


De pronto se dieron cuenta de que la espera de CM Punk ya no juega a su favor, comprendieron que perdieron algo que jamás recuperarán, y algo tendrán que hacer para compensarlo, pero puede ser que ahora sea demasiado tarde.



Despreciaron a la competencia y se jactaron de tener todo bajo control, pero ahora no cuentan con el as bajo la manga ante una posible emergencia que, dicho sea de paso, se presenta cada vez más, pues los ratings no hacen más que bajar.


Cuando McMahon despertó, CM Punk estaba ahí, llenando una arena para la empresa que juró hacerle la vida imposible; el hombre por fin entendió todo. No quería estar lejos del ring, quería estar lejos de quien le hizo odiarlo. Tony Khan y el luchador son lo mismo.


El momento en el que Punk se paró frente a la gente de Chicago, entendió que ahí es en donde debía estar. Siempre fue así. AEW es el lugar al que quería pertenecer, sólo que aún no se daba cuenta. “Tenemos todo el tiempo del mundo para ponernos al corriente”.


CM Punk volvió y todo es mejor ahora.





22 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo