¿Coincidencia o trabajo? ¿Hasta dónde llegarán los Arizona Cardinals?

No es para nada nuevo que el deporte tenga como protagonistas a equipos o atletas que estaban por debajo del radar de muchos, y es que desde que llegó la pandemia del Covid-19, han sucedido cosas bastante atípicas.

En la NFL no es la excepción, después de tener un 2020 prometedor que terminó en una enorme decepción tanto para ellos y su afición como para el resto de la liga, esta temporada en curso han tenido un arranque de ensueño siendo el único equipo hasta la semana 7, que se ha mantenido invicto. La gente creería que ha sido pura suerte o como muchos fanáticos lo comentan "han enfrentado a puro equipo malo."



Pero, nada de esto es coincidencia. Si bien desde el 2015 el equipo del desierto no puede llegar a playoffs, estos últimos 5 años, los dueños y la gerencia general han intentado construir un proyecto empezando desde 0.


Primer paso.


Todo empieza con Josh Rosen siendo su selección de 1era ronda y décima global en el Draft del 2018. Steve Keim, GM del equipo empezó a construir los cimientos de este proyecto joven con la llegada del ex QB de UCLA. Como todo proyecto nuevo y sin experiencia, la llegada de Rosen no fue quizás la mejor de todas, aunque tampoco estuvo beneficiado por el equipo, ya que el roster de jugadores era corto en cuanto a talento y había pocos jugadores con experiencia para poder aportar algo extra, Steve Wilks (quien entonces era el HC del equipo) tampoco tuvo su mejor paso como entrenador y antes de ser despedido, terminaría con marca de 3 ganados y 13 perdidos.



Para el año siguiente, Steve Keim volvería a mover todas su piezas para encontrar algo que levantara el barco del cardenal. Despidio a Wilks y trajó al equipo gente más joven, una de ellas, el entonces HC de la universidad de Texas Tech, Kliff Kingsbury.


Es muy sabido y sobre todo en los deportes, que cuando llega un nuevo "jefe" o "entrenador", opte por traer gente de su confianza o gente nueva para que él mismo empiece su proyecto y aquella vez no fue la excepción. Los rumores en ese entonces apuntaban hacia el draft del 2019, en aquel momento los Cardinals tenían su selección de 1era ronda entre el top10.

Había demasiada incertidumbre de la prensa por saber que optaría Arizona por elegir en el draft, ya que ellos ya contaban con un QB (el cual habían elegido 1 año antes y Kingsbury había declarado meses antes que contaban con Rosen como su QB). Llegó el día y el equipo de Arizona haría un movimiento para ser el primer equipo en seleccionar en ese draft y tomarían al ex QB de Oklahoma, Kyler Murray.


Temporada de renacimiento.


Tras seleccionar a Kyler, para los aficionados del equipo el futuro lucía de mejor forma, Murray venía de tener una gran temporada en la NCAA y su versatilidad como jugador le daba bastantes "pros" para ser cada vez mejor. Con un HC jóven y un QB novato, el barco de Arizona partía del desierto con una sola meta, volver a playoffs para que posteriormente se presentará un Super Bowl.


El 1er año, K1 y compañía terminarían con un récord de 5 ganador, 10 perdidos y 1 empate. Murray ganaría el premio al mejor novato ofensivo del año y el futuro lucía prometedor.

El año siguiente, el equipo haría un movimiento en la agencia libre que sorprendería a propios y extraños. El GM Steve Keim mandaría al entonces corredor del equipo David Johnson y una selección de draft de 2nda ronda a los Houston Texans por el mejor receptor o uno de los mejores DeAndre Hopkins. El trade sorprendería a propios y extraños, pero los comentarios hacia la gerencia del equipo rojo eran bastantes buenos, daban a entender agresividad y sobre todo buscar ganar sabiendo el presente/futuro que tiene el equipo.



Segunda temporada para Kliff y sus muchachos.


Para el 2ndo año del mando de Kingsbury, las expectativas aumentaron considerablemente y claro que no era en balde, la llegada del 5 veces All-Pro DeAndre Hopkins elevaba demasiado todas las opiniones, se sumaba a un roster donde estaban la leyenda Larry Fitzgerald, Christian Kirk, Patrick Peterson, entre muchos otros.

Tras un inicio esperanzador de 5 ganados y sólo 2 derrotas hasta la semana 7, la afición y la prensa de la liga comenzaban a creer que Arizona empezaba a estar listo para cosas grandes, cosa que terminó siendo todo lo contrario. El equipo caería en una mala racha y sumado con lesiones de jugadores importantes, terminarían así la temporada con un récord de 8 ganados y 8 perdidos, siendo así una de las decepciones de aquel momento.



TODO O NADA.


Camino a la temporada 2021, el equipo, el staff de coacheo y la gerencia general sabían que como habían terminado el año anterior había sido decepcionante y que con un roster con bastante talento, esas cosas no deberían permitirse. Dicho esto, en la 'offseason', el GM Steve Keim realizó movimientos/trades por jugadores experimentados y que aún podían tener "gasolina en el tanque."

Primero fue la llegada del 3 veces defensivo del año y 5 veces All-Pro, JJ Watt, quien llegaba al equipo para complementar esa defensiva, posteriormente llegarían jugadores como AJ Green, James Conner, Rodney Hudson, Matt Patrer, Zach Ertz, entre otros, que se sumarían como complemento a un roster jóven y talentoso con jugadores como Christian Kirk, Edmonds, Byron Murphy y otros experimentados como Chandler Jones, Robert Alford, Markus Golden, entre otros. Aunque cabe destacar que dentro de tanta alegría e incorporación hay una ausencia notoria como lo es la del receptor Larry Fitzgerald, quien este año aunque no ha oficializado su retiro, ha optado por no jugar (al menos hasta ahora).



Los movimientos tan agresivos daban a entender que era ahora o nunca para los Cardinals y esto claramente traería buenas cosas, una de ellas, la más importante es el espectacular inicio que han tenido esta temporada. Tras 7 semanas se han mantenido invictos, venciendo a equipos contendientes como lo son los Titans, los Rams, los Browns, entre otros.


Parece ser que la historia este año será diferente, el presente y futuro para el equipo se ve prometedor, aunque siempre lo he dicho, no importa como empiezas, si no como terminas. A los Cardinals les falta enfrentar en su calendario equipos como GreenBay, Rams, Seattle, Dallas, entre otros que claramente no serán prueba fácil y tendrán que reafirmar la calidad y talento que tienen.

Estamos casi a media temporada y el panorama luce bastante ilusionante, tendremos que ver como progresa Kyler, Kingsbury y compañía.


¿Y tú hasta donde crees que lleguen los Cardinals?





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